

Paraliturgia basada en el relato de los Reyes Magos – orientada a los jóvenes, como Liturgia de la Palabra y/o de la Eucaristía
Este texto puede ser usado como Liturgia de la Palabra o en la Santa Misa. En el texto se encuentran las indicaciones.
Idear estrategias como para facilitar un diálogo entre los jóvenes.
O buscar lugares, espacios, rincones de la casa o de la iglesia, donde los jóvenes puedan intercambiar en grupos de a dos o de a tres.
Tener preparadas las preguntas para iniciar la conversación en la primera parte.
Traer ya preparadas hojas con la imagen de la estrella.
Preparar un póster grande con la imagen de una estrella.
Pueden prepararse también hojas de papel o tarjetas con las palabras claves de la paraliturgia, a fin de armar un collage durante la misma.
En el afiche, pueden colocarse palabras como “Paz”, “Seguridad”... (ver texto de la paraliturgia) en torno a la estrella.
Preparar música de fondo para la meditación.
Canto inicial
Nos hemos reunido + en el nombre de Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Cada uno de nosotros tiene una visión de su propia vida.
Cada uno tiene una estrella que quiere seguir
Una y otra vez brillan nuevas estrellas en nuestras vidas, y queremos seguirlas.
Una de esas estrellas puede ser una persona. Me gusta esa persona. La admiro. O me enamoro de esa persona. Quiero estar con esa persona.
Un trabajo o una profesión pueden tener sobre mí el efecto de una estrella. Cuando escasea el trabajo, puede parecer algo casi inalcanzable.
Por último están los anhelos – dados a conocer o secretos.
Las personas que aún poseen anhelos y esperanzas – sus estrellas – están vivas. Aquellos que carecen de estrellas que los guíen no viven sus vidas en plenitud.
El Evangelio de San Mateo nos habla de gente que buscó y se orientó a través de las estrellas. Eran astrónomos profesionales. Ellos observaban las estrellas. Descubrían nuevas estrellas que creían eran importantes para las personas. Esta estrella es la estrella de un nuevo Rey del mundo.
Partieron en busca de este nuevo Rey. Literalmente siguieron la estrella, y ésta les señaló el camino correcto. Fue su estrella guía. Ella los orientó.
Quiero invitarlos en esta Santa Misa (Liturgia de la Palabra) a meditar en la historia de los Sabios de Oriente, o como casi todos les decimos, los tres reyes magos. Vamos a leer el Evangelio de San Mateo parte por parte. Queremos penetrar en el espíritu de los Reyes Magos. Queremos convertirnos en estos Sabios venidos de Oriente.
Contemplemos la estrella de nuestra propia vida y conversemos entre nosotros sobre esto.
Preguntémonos qué significa esta estrella para nosotros.
Preguntémonos cómo podemos seguir mejor nuestra estrella.
En primer lugar, saludemos e invoquemos a Jesucristo, nuestro Señor, nuestro Hermano y Amigo, a quien buscaban los Reyes Magos, y que está en medio nuestro.
Después de cada invocación, entonamos o rezamos el Kyrie – Señor ten piedad
Dios de la vida
Tú nos amas y permaneces cerca de nosotros.
Tú recorres con nosotros el camino de nuestras vidas.
Tú nos has dado a tu Hijo, Jesucristo, para que sea la estrella que nos guía, para que no perdamos de vista la meta de nuestra vida.
Ayúdanos a contemplar y entender las pequeñas y grandes estrellas de nuestra vida como signos/señales que nos conducen hacia ti.
Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: “Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo”.
En esta fase seguimos los dos primeros pasos de “Buscando las huellas de Dios”: Recordar y Compartir.
La historia de la relación de Dios con nosotros no es algo imaginario. Es algo que sucede realmente en nuestras vidas. Así como sucedió en ese tiempo con los Reyes Magos. En ese tiempo “era el tiempo del Rey Herodes”.
Dios quiere estar con nosotros hoy, de modo tan presente y real como lo estuvo en ese tiempo – aquí y ahora, este año, en este momento. Nuestra fe no es un delirio descabellado, no es un producto de nuestra imaginación. Creemos que Dios quiere estar cerca de nosotros aquí y ahora.

Los Reyes Magos descubrieron una nueva estrella.
Poner delante el póster con la imagen de la estrella.
Como científicos, pensaban que la estrella significaba que había nacido un nuevo Rey, un Rey importante. Pensaban que este nuevo Rey debía vivir en el país de Judá.
Nosotros, cada uno de nosotros, todos juntos quizás, tenemos una estrella en nuestra vida – gente que es importante para nosotros, o experiencias de las cuales no quisiéramos prescindir.

Pongámonos en camino. Nos encontramos de nuevo en quince minutos.
Se les entregará unas hojas con algunas preguntas más. Pueden conversar sobre estas preguntas también.
Música de meditación mientras salen los jóvenes.
Se invita a los jóvenes a escribir cuáles son las estrellas en su vida en las hojas con la imagen de la estrella.
Los jóvenes pueden colocar su hoja en torno a la estrella grande.
Mientras se reúne el grupo, se pone música de meditación.
Se pide a los jóvenes o participantes que han estado conversando juntos que permanezcan juntos en el lugar.
Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. “En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel”
Para esta fase tomamos el tercer paso de “Buscando las huellas de Dios”: Descubrir.
En el texto de la Biblia escuchamos la reacción de la gente ante la estrella. Los Reyes Magos partieron felices en busca del nuevo Rey.
El rey Herodes, en Jerusalén, estaba atemorizado, y con él, el pueblo de Jerusalén. Herodes pensaba que el nuevo Rey podía competir con él. Sería una amenaza para su trono. De modo que había que eliminarlo.
Pero ambos grupos tienen algo en común – se preguntaron qué significaba esto. Con la ayuda del Sumo Sacerdote y los escribas que recurrieron a las escrituras para averiguar su significado. Lo descubrieron en el Libro del Profeta Miqueas. Leemos allí (5,2 ss)
Uno de los jóvenes lee el texto
“Y tú, Belén Efratá,
tan pequeña entre los clanes de Judá,
de ti me nacerá
el que debe gobernar a Israel:
sus orígenes se remontan al pasado,
a un tiempo inmemorial.
Por eso, el Señor los abandonará
hasta el momento en que dé a luz
la que debe ser madre;
entonces el resto de sus hermanos
volverá junto a los israelitas.
El se mantendrá de pie y los apacentará
con la fuerza del Señor,
con la majestad del nombre del Señor, su Dios.
Ellos habitarán tranquilos,
porque él será grande
hasta los confines de la tierra.
¡Y él mismo será la paz!”
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Esta es la estrella para toda la humanidad: Nacerá un príncipe que será como un pastor para su pueblo. Él les dará seguridad y les traerá la paz.
De modo que la estrella significa – un buen gobernante, seguridad y paz.
Pueden colocarse aquí las tarjetas preparadas alrededor de la estrella grande.
Vale la pena ir en búsqueda de semejante estrella.
Hemos compartido unos con otros cuál es nuestra estrella

Démonos unos minutos para conversar con la persona de al lado sobre lo siguiente:
Cerramos nuestra conversación diciéndole a Dios en silencio lo que anhelamos concretamente, o cómo nos sentimos realmente en este momento.
En esta fase seguimos el cuarto paso de “Buscando las huellas de Dios”: Responder
Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: “Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje. Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.
Los sabios de Oriente descubrieron la estrella y partieron en su búsqueda. Descubrieron lo que significaba la estrella: un nuevo gobernante había nacido, que daría a la humanidad seguridad y paz. Así que reemprendieron nuevamente camino para dar respuesta a él de lo que habían descubierto:
Vieron de nuevo la estrella que les precedía.
El ver la estrella los llenó de gozo.
Encontraron a Jesús y a su Madre.
Se postraron y adoraron a Jesús.
Le presentaron sus dones.
Nuestros dones hoy son nuestras estrellas directrices que hemos colocado alrededor de la estrella grande, que representa a Jesucristo.
Pero hay cosas por las que queremos pedir también– por nosotros y por el mundo.
Los jóvenes presentan estas u otras peticiones:
Pedimos por todas las personas que están buscando esa estrella que los guíe en sus vidas – ayúdales a encontrar personas que les enseñen cómo vivir.
Pedimos por la Iglesia – que brille como una estrella para las personas, para que puedan encontrar el camino hacia Cristo Jesús.
Pedimos por todos los cristianos – que seamos mensajeros convincentes del amor y de la cercanía de Dios para quienes nos rodean.
Pidamos por nosotros – que nos llenemos de alegría como los Reyes Magos. Que sigamos nuestras estrellas con alegría, en particular Jesucristo.
En este momento se puede continuar con la Santa Misa
Durante la presentación de las ofrendas, las ·”estrellas de nuestra vida” que hemos escrito en los papeles pueden ser llevadas al altar junto con los dones.
Antes de la bendición final, al igual que dentro del marco de la Liturgia de la Palabra, se puede seguir con la cuarta parte.
En esta cuarta fase continuamos con el cuarto paso de “Buscando las huellas de Dios”: Responder
Los Sabios de Oriente no podían permanecer en Belén. Regresaron a sus países de origen. Pero tomaron otro camino. No sólo fueron por un camino diferente para no caer en manos de Herodes, sino porque se habían transformado en personas diferentes. Habían experimentado algo que los había cambiado. La estrella le había dado a sus vidas una nueva dirección.
Así también, al final de nuestra liturgia, partimos nuevamente, desde aquí, a nuestras casas, nuestro trabajo y a nuestra vida diaria. A través de esta liturgia, algo ha cambiado también dentro nuestro. Hemos percibido más claramente la estrella de nuestras vidas. Hemos percibido más claramente también que Jesús quiere ser la estrella que orienta nuestras vidas.
Al finalizar este momento litúrgico queremos pedir esperanza, para que nunca perdamos de vista la estrella de nuestra vida, Jesucristo en particular.
El mensaje de esta liturgia ha sido que Dios está con nosotros. Jesucristo viene con nosotros y quiere ser nuestra estrella orientadora. Estamos invitados a compartir con otros este mensaje, tal como lo hicieron sus discípulos.
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