“Llenad las tinajas”
Paraliturgia con tinajas

Paraliturgia basada en el relato de las bodas de Caná –
orientada a los jóvenes, como Liturgia de la Palabra y/o de la Eucaristía

Preparación

Traer una tinaja grande.
Disponer de hojas de papel y lápices
Traer ya preparadas hojas con la imagen de una vasija.
Idear estrategias como para propiciar un diálogo entre los jóvenes.
O buscar lugares, espacios, rincones de la casa o de la iglesia, donde los jóvenes puedan intercambiar en grupos de a dos.
Preparar música de fondo para la meditación.


Canto inicial


Introducción

Nos hemos reunido + en el nombre de Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.


Nosotros los cristianos creemos que Jesucristo recorre con nosotros el camino de nuestra vida.

  • Él va junto a nosotros dondequiera que nos guíe el camino.
  • Él está junto a nosotros en los momentos de alegría y felicidad.
  • El nos acompaña cuando estamos tristes o sentimos temor
  • Él está a nuestro lado cuando nos enfrentamos con problemas y las cosas salen mal.
  • Él está con nosotros cuando experimentamos fracasos, cuando hacemos el ridículo y
  • quedamos mal parados, o cuando otros se burlan de nosotros.


En el relato bíblico de las bodas de Caná, Jesús se encuentra en medio de la gente, celebrando con ellos. Una fiesta de bodas como esa podía llegar a durar entonces hasta una semana. Y si asistían muchos invitados, era usual que se terminara el vino. Qué terrible, ¡una fiesta sin vino! ¡Qué vergüenza para los novios!

Conocemos la historia. Jesús transformó el agua en vino y de esa manera ayudó a la joven pareja a superar el inconveniente. Pero la historia, al mismo tiempo, nos revela cómo es este Jesús.

  • Él quiere estar junto a la gente
  • Él percibe claramente sus preocupaciones y temores. Él se da cuenta de las necesidades de las personas.
  • Él toma en sus manos esas necesidades.
  • Él da respuesta a esas necesidades.


Y habiendo experimentado la gente y sus discípulos su ayuda y cercanía, creen en él.


En esta liturgia quisiera invitarlos a revivir en cierto sentido esta experiencia de las bodas de Caná.

Nosotros también estamos reunidos aquí, no para una boda, pero sí en comunidad.

Cada uno de nosotros carga con una cruz en su vida, una preocupación, una necesidad. Ya sean problemas personales, con nuestras familias en casa, en el colegio, en el trabajo, con nuestros amigos
Nada nos gustaría más que nos aliviaran esta carga.


Leamos ahora el pasaje de las bodas de Caná del Evangelio de San Juan, parte por parte, y procedamos luego en forma similar a lo que allí se describe.


En primer lugar, saludemos e invoquemos a Jesucristo, nuestro Señor, nuestro Hermano y nuestro Amigo, nuestro compañero, que está en medio nuestro. Pidámosle: Regálanos tu presencia aquí, tal como te hiciste presente en medio de la gente en las bodas de Caná.

Kyrie / Señor, ten piedad


Después de cada invocación, entonamos o rezamos el Kyrie:


  • Señor Jesucristo, quieres estar cerca nuestro como lo estabas con la gente en las bodas de Caná.
    Kyrie, Kyrie eleison

  • Señor Jesucristo, en las bodas de Caná nos revelaste la actitud de Dios hacia nosotros.
    Christe, Christe eleison

  • Señor Jesucristo, estás en medio nuestro en esta celebración.
    Kyrie, Kyrie eleison

Oración

Dios de la vida
Tú nos amas y quieres estar cerca nuestro.
Jesucristo, tu Hijo, nos lo reveló
cuando viendo la necesidad de la gente en las bodas de Caná
transformó su necesidad en alegría.
Ven a nuestro lado
especialmente cuando nos sentimos agobiados por las preocupaciones y las necesidades.
Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.


Primera Parte


Evangelio Parte 1: Jn 2,1-3a

- “Cuando se acabó el vino” -


Tres días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”.


Guía para el intercambio:


En esta fase seguimos los dos primeros pasos de “Buscando las huellas de Dios”: Recordar y Compartir.


Jesús estaba ahí cuando la gente celebraba la boda alegremente. Pero luego surgió un problema – se terminó el vino.

No es el vino lo que se nos acaba a nosotros por lo general, pero todos cargamos con problemas, mayores o menores. Nos gustaría que todo fuese sencillo, sin complicaciones, para poder disfrutar de la vida, pero nos topamos con estos problemas. De pronto son pequeñeces que nos desaniman. De pronto son contratiempos serios, como una pelea, o tareas que no puedo manejar, o...


En esta primera parte de nuestro encuentro queremos preguntarnos cada uno de nosotros:

  • ¿Qué me motiva?
  • ¿Qué me desanima?
  • ¿Qué alegrías estoy experimentando?
  • ¿Qué preocupaciones tengo?


Detengámonos un instante para reflexionar estas preguntas en forma muy personal.

Música de meditación.
Dejar unos cinco minutos para esta tarea.
Ofrecer hojas de papel y lápices por si alguno quiere escribir o dibujar algo.
Cuando todos o la mayoría hayan terminado, continuar con el paso siguiente.

En las bodas de Caná, María, la Madre de Jesús, lo alertó sobre lo que sucedía: ¡No tienen más vino! Naturalmente, Jesús no era ciego ni insensible. Él también percibió lo que estaba pasando. Aún así, siempre es bueno expresar con palabras nuestras necesidades. Una vez que las verbalizamos, es más fácil hacerles frente).
De modo que estamos invitados a expresar en palabras nuestras alegrías, así como también nuestras inquietudes y necesidades.
Cada uno puede escoger a una persona con la que le gustaría conversar.
Luego partimos, afuera o a algún rincón, para conversar, respetando mutuamente la privacidad del otro.
Nos encontramos nuevamente aquí en quince minutos.


Música de meditación mientras salen los jóvenes.


Segunda Parte


Mientras se reúne el grupo, se pone música de meditación.
Se pide a los jóvenes o participantes que han estado conversando juntos que permanezcan juntos en el lugar.

Evangelio Parte 2: Jn 2, 3-10

- “Haced lo que Él les diga” -

Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”. Jesús le respondió: “Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía”. Pero su madre dijo a los sirvientes: “Haced todo lo que Él les diga”. Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: “Llenen de agua estas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. “Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete”. Así lo hicieron. El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: “Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento”.



Guía para el intercambio:


Para esta fase tomamos el tercer paso de “Buscando las huellas de Dios”: Descubrir.

Jesús tenía en mente su tarea de vida, su misión. Por ello es que de entrada no se hace eco del pedido de su Madre. Él ve a la gente y percibe sus necesidades, está de su lado. Pero para que nuestra necesidad sea satisfecha hay que esperar el momento apropiado, la hora adecuada. Sólo Dios puede decidir cuándo es el momento apropiado.
Llegado el momento, Jesús ayudó a la gente. Transformó el agua en vino. Manifestó el poder de Dios que actúa a través de Él. La gente pudo experimentar en Jesús la huella de Dios en sus vidas. Experimentaron que Dios está cerca, que Dios realmente actúa en favor nuestro.

Los invito a reflexionar en silencio:

  • ¿Qué hace falta cambiar en mi vida?
  • Ante la necesidad que experimento,
  • ¿qué significaría un cambio?
  • ¿Cuál es mi pedido personal a Jesús?
  • ¿Qué le pido en forma personal a Jesús?

Silencio

Tomémonos unos minutos para conversar sobre esto con la persona que está a mi lado.


Tercera Parte – Ritual de la vasija


En esta fase seguimos el cuarto paso de “Buscando las huellas de Dios”: Responder
Este responder continuará al final de la liturgia cuando los presentes retornen a sus casas.

Evangelio Parte 3: Jn 2,7b

- “Llenad las tinajas de agua” -




Jesús dijo a los sirvientes: “Llenen de agua estas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde.

Guía:

Se trae al frente la vasija y se la coloca en el centro.


Queremos ahora hacer algo similar a lo que hicieron los sirvientes en las bodas de Caná. Jesús dijo “Llenad las tinajas de agua.” Y los sirvientes lo hicieron.
Hoy nos dice a nosotros: “Llenen las tinajas del agua de sus vidas. Coloquen en la tinaja todo aquello que es una carga para ustedes. Pongan en la vasija todo lo que les parece que es como agua, cuando en realidad quisieran que fuese vino precioso”.


Mostrar las hojas de papel con la imagen de una tinaja.


Los invito ahora a escribir en este papel lo que les gustaría que cambiara. Pueden escribir sus necesidades y preocupaciones, las cargas que llevan y de las que les gustaría liberarse.


A continuación, ponemos estos pedazos de papel en la tinaja. Añadimos el agua de nuestras vidas para que Dios pueda transformarla en algo bueno. Confiamos en él.


Música de meditación


En la comunidad de la Iglesia nadie está solo. Aquí, en nuestra comunidad de creyentes, ninguno de nosotros debe sobrellevar solo sus necesidades.
Recemos juntos implorando que cada uno de nosotros pueda ser transformado.


En este punto se puede seguir con la celebración de la Eucaristía.


La tinaja con las hojas de papel es llevada junto con el pan y el vino al altar en el ofertorio.
Durante la Plegaria Eucarística se puede hacer mención a la tinaja junto con una oración de “transformación”.
En el Padre Nuestro se menciona nuevamente la comunidad y nuestra mutua oración a Dios. Desde el Padre Nuestro hasta el momento del saludo de la paz pueden tomarse todos de las manos como signo de unidad.

De no celebrarse la Eucaristía, la Liturgia de la Palabra puede continuar con las peticiones y el Padre Nuestro.

En las peticiones, queremos mostrar que cada uno de nosotros es representante ante Dios de los demás. Nadie debe permanecer solo, con sus alegrías y preocupaciones.

Cuarta Parte


En esta cuarta fase continuamos con el cuarto paso de “Buscando las huellas de Dios”: Responder

Evangelio Parte 4: Jn 2, 11-12

- “Sus discípulos creyeron en Él” -

Este fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él. Después de esto, descendió a Cafarnaún con su madre, sus hermanos y sus discípulos, y permanecieron allí unos pocos días.


Conclusión:

Hemos llegado también al final de nuestra liturgia. Partimos nuevamente, desde aquí, a nuestras casas, nuestro trabajo y a nuestra vida diaria.
Pero retornamos a nuestros hogares distintos de lo que éramos al llegar aquí. Hemos conversado sobre un cambio y esperamos haber experimentado un cambio. Personas transformadas que han contemplado sus alegrías, al igual que sus necesidades y preocupaciones. Personas transformadas que han confiado todo a Dios.
Tal vez nos sintamos como los discípulos, de quienes acabamos de leer: Ellos creyeron en Él. Durante esta liturgia hemos renovado nuestra fe, nuestra fe se ha renovado.
El mensaje de esta liturgia ha sido que Dios está con nosotros. Jesucristo nos acompaña. Él está junto a nosotros también y más aún cuando las cosas no nos van bien.
Por ello pidamos a Dios que derrame su bendición en nuestras vidas, en nuestra fe, sobre nosotros mismos y sobre todas las personas.


Bendición


Canto final