“¿No ardía acaso nuestro corazón?
Paraliturgia de Emaús

Paraliturgia basada en el relato de los discípulos camino a Emaús – orientada a los jóvenes, incorporando la celebración de la Eucaristía.


Preparación

Idear estrategias como para facilitar un diálogo entre los jóvenes.

O buscar lugares, espacios, rincones de la casa o de la iglesia, donde los jóvenes puedan intercambiar en grupos de a dos o de a tres.

Esta liturgia puede celebrarse en unión con la Eucaristía en dos lugares – la primera parte puede ser en el centro parroquial, centro juvenil o al aire libre formando un amplio círculo; la segunda parte en la iglesia, o donde esté situado el altar (por ejemplo, en un lugar de campamento).
La liturgia se centra en el relato de los peregrinos de Emaús (Lc 24), de modo que ésta precede a otras lecturas.
Preparar música de fondo para la meditación.



Canto inicial


Introducción

Nos hemos reunido + en el nombre de Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.


Nosotros los cristianos creemos que Jesucristo recorre con nosotros el camino de nuestra vida.

  • Él va junto a nosotros dondequiera que nos guíe el camino.
  • Él está junto a nosotros en los momentos de alegría y felicidad.
  • El está junto a nosotros cuando estamos tristes o sentimos temor
  • Él nos acompaña en la luz del día
  • Él nos acompaña en la oscuridad de la noche


La Biblia nos muestra que Jesús camina verdaderamente con nosotros, que El nos acompaña en nuestro caminar.
Leemos allí que:
Dios, a quien no podemos ver, se hace cercano a nosotros humanamente – en Jesucristo. Jesús caminaba en medio de la gente, estaba junto a la gente, cerca de ellos.
A través de Él podían percibir las huellas de Dios en sus vidas.
En la Pascua acompañó a dos de sus discípulos camino a Emaús.


Conocemos bien el relato de este camino a Emaús:

  • Él salió a su encuentro.
  • Él les preguntó qué les preocupaba.
  • Les explicó los acontecimientos del Viernes Santo y de la Pascua según las Escrituras.
  • Él partió para ellos el pan.
  • Y en la fuerza de este encuentro, los discípulos retornaron a Jerusalén para proclamar a todos la buena nueva de la resurrección.



Los invito en este momento a seguir a los discípulos en el camino de Emaús.
Queremos recorrer este camino con Jesús de dos en dos.
Al hacerlo, queremos adentrarnos más profundamente en lo sucedido allí.
Iremos leyendo, parte por parte, el pasaje de Emaús del Evangelio de San Lucas, y cada uno realizará de forma personal lo que allí se describe.


En primer lugar, saludemos e invoquemos a Jesús, nuestro Señor, nuestro Hermano y Amigo, nuestro compañero en el camino, que está en medio nuestro.
.


Kyrie (Señor, ten piedad)


Después de cada invocación, entonamos o rezamos el Kyrie

  • Señor Jesucristo, presente aquí en medio nuestro
    Kyrie, Kyrie eleison

  • Señor Jesucristo, que caminas junto a nosotros como lo hiciste con los discípulos de Emaús.
    Christe, Christe eleison

  • Señor Jesucristo, que nos muestras lo que Dios siente por nosotros.
    Kyrie, Kyrie eleison


Oración


Dios de la vida
Tú nos amas y permaneces siempre cerca de nosotros
Tú recorres con nosotros el camino de nuestra vida
así como Jesús acompañó a los discípulos a Emaús.
Ayúdanos a crecer en tu amor
y guíanos hacia la meta de nuestra vida.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Parte 1


Evangelio Parte 1: Lucas 24, 13-24

- “Ellos hablaban sobre lo que había ocurrido”-

Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. El les dijo: ¿qué comentaban por el camino?”. Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!”. “¿Qué cosa?”, les preguntó. Ellos respondieron: “Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y, al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron”.

Guía para el Emmausgang:


En esta fase seguimos los dos primeros pasos de “Buscando las huellas de Dios”:
Recordar y Compartir.


Jesús acompañó a los dos discípulos en su camino.
Nosotros creemos que Jesús también recorre con nosotros el camino de nuestra vida.


Queremos vivenciar este camino con Jesús en forma personal, saliendo afuera y caminando juntos, como dos peregrinos a Emaús.


Jesús les preguntó: ¿Qué les preocupa? ¿Qué carga llevan encima? ¿Qué los motiva?


Queremos compartir nuestra respuesta con el otro mientras caminamos juntos, respetando mutuamente la privacidad de cada uno.

Dado que Jesús está en medio nuestro y camina con nosotros, aunque no podamos verlo, lo que nos digamos entre nosotros se lo estamos diciendo también a Él.
Pongámonos ahora en camino y nos reencontramos de nuevo en 15 minutos.


Música de meditación mientras salen los jóvenes

Parte 2


Mientras los jóvenes regresan, se toca música de meditación
Se puede tocar música de Taizé, por ejemplo “Ubi caritas”
Se solicita a los jóvenes o participantes que han caminado de a dos que permanezcan juntos en el lugar.


Evangelio Parte 2: Lc 24, 25-27

-“Les interpretó” – Jesús explica-

Jesús les dijo: “¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?”. Y comenzando por Moisés y continuando con todos los Profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.

Guía para el intercambio:


Para esta fase seguimos el tercer paso de “Buscando las huellas de Dios”: Descubrir.




Jesús acompañó a los discípulos en su camino.
Jesús interpretó sus experiencias a partir de las Escrituras.
También nosotros estamos invitados a contemplar nuestras experiencias a la luz de la fe.
Preguntémonos a nosotros mismos:

  • ¿Dónde puedo descubrir una huella de Dios a partir de mi experiencia personal?
  • ¿Dónde puedo experimentar su cercanía, descubrir su belleza, sus deseos, su conducción?
  • ¿En qué situaciones Dios me ha encontrado digno de llevar una cruz?
  • ¿En qué circunstancias me resulta imposible comprender a Dios?


Tomémonos unos minutos para conversar sobre esto con la persona que está a mi lado.


Queremos culminar este momento pidiéndole en silencio a Dios por nuestras necesidades o contándole cómo nos sentimos.


Parte 3


En esta fase seguimos el cuarto paso de “Buscando las huellas de Dios”: Responder

Este responder continuará al final de la liturgia cuando los presentes retornen a sus casas.


Evangelio Parte 3: Lc 24, 28-32

-“Quédate con nosotros”. Tomó el pan, pronunció la bendición y lo partió.-

Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba”. El entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. Y se decían: “¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”.



Guía:

Luego de haber escuchado Jesús lo que preocupaba a los discípulos y habiéndoselo interpretado a la luz de la fe, permitió que lo invitaran a la mesa.
Jesús partió el pan, celebró la Eucaristía con ellos. Sólo entonces ellos lo reconocieron y se dieron cuenta de que Él los había acompañado en el camino.

Queremos ahora hacer lo siguiente:
Después de haber conversado sobre nuestra vida, intentando interpretarla a la luz de la fe, queremos celebrar nuestra comunión con Jesucristo y entre nosotros en la Eucaristía.
Presentamos las ofrendas del vino y el pan, y con ellas nuestras vidas, y decimos:
Mira, Señor, he aquí nuestra vida, he aquí nuestras experiencias, he aquí nuestras alegrías y todo lo que nos causa felicidad, pero he aquí también las dificultades con que nos hemos encontrado. Te las presentamos a Ti como ofrenda nuestra.

Ofertorio

Puede entonarse o tararearse un canto propicio para la meditación

Plegaria de las ofrendas

Dios de nuestras vidas,
que día a día nos colmas de experiencias.
Quisiéramos tanto poder creer
que Tú siempre nos acompañas en el recorrido de nuestra vida.
Junto a los dones del pan y del vino acepta nuestra voluntad
y transforma nuestras vidas, para que nuestro caminar en la vida
sea de tu agrado y nos traiga bendiciones y felicidad.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Plegaria Eucarística

para Misas con intenciones especiales: III Jesús, nuestro Camino.

Santo

Cordero de Dios

Acción de Gracias (ver cantos)

Oración final


Dios de la vida,
Jesús, tu Hijo, ha partido el pan con nosotros.
Hemos comido este Pan y hemos sentido que está en comunión con nosotros.
Luego de esta celebración permítenos
reconocer cuán cerca estás en nuestras vidas,
de modo que podamos recorrer nuestro camino con alegría,
porque tú nos estás guiando.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.


Parte 4


En esta cuarta fase continuamos con el cuarto paso de “Buscando las huellas de Dios”: Responder


Evangelio Parte 4: Lc 24, 33-35

-“Se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén”-

En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: “Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!”. Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Conclusión:

Al llegar al final de nuestra liturgia estamos invitados a partir en nuestro camino. Ante lo que hemos conversado y experimentado juntos, nos sentimos urgidos a agradecer a Dios, a pedir, a dar y a cambiar.
Tal vez hay cosas en nuestra vida que aún no alcanzamos a entender. Hablemos con Dios y depositemos todo esto en sus manos.
El mensaje de esta paraliturgia ha sido que Dios está a nuestro lado. Jesús va junto a nosotros en el camino. Como los discípulos, estamos invitados a (dar a conocer/transmitir) a otros este mensaje de un Dios cercano que nos colma de bendiciones.


Bendición


Canto final